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En los tiempos que corren gran parte de la sociedad está cada vez más sensibilizada en ingerir alimentos lo más naturales posibles y que la producción de esos alimentos sea respetuosa con el medio ambiente. Por este motivo los alimentos ecológicos están ganando cada vez más seguidores. La alimentación ecológica no solo favorece a la conservación del medio ambiente, sino que aporta grandes beneficios para la salud individual y colectiva de una sociedad cada vez más preocupada por el futuro del planeta.

Las gran industria alimentaria utiliza todo tipo de técnicas para aumentar la producción: manipulaciones genéticas, fertilizantes químicos, pesticidas y todo tipo de tóxicos.  Estas prácticas son devastadoras para el medio ambiente ya que producen serios perjuicios en la tierra, agua y atmósfera acabando siendo nocivas para las especies animales, vegetales y para el propio ser humano.

Cesto con alimentos ecológicos

La agricultura ecológica retoma las técnicas tradicionales de producción para respetar el curso natural de la naturaleza, obteniendo una menor producción pero de una mayor calidad. De este modo, los alimentos ecológicos que se logran son mucho mas beneficiosos para el organismo aumentando la calidad de vida de los consumidores, evitando alergias y otras enfermedades producidas por tóxicos en la alimentación. Teniendo en cuenta que millones de toneladas de alimentos se desperdician cada año en el mundo, el consumo responsable es fundamental para sostener la producción de alimentos ecológicos.

Estos son algunos beneficios de consumir alimentos ecológicos:

 

  • Respetan el medio ambiente y la naturaleza.
  • Tienen máximos niveles de calidad, observados con lupa por los organismos controladores.
  • Son más nutritivos ya que contienen hasta un 50% más de nutrientes, destacando las vitaminas, minerales y oligoelementos.
  • Los alimentos ecológicos están libres de contaminantes como fertilizantes químicos y pesticidas que dañan nuestro organismo y el medio ambiente.
  • Contienen más antioxidantes que previenen la oxidación de otras células que protegen al ser humano de enfermedades degenerativas. Además también protegen a los vegetales de otras plagas.
  • No contienen conservantes químicos que pueden resultar peligrosos para la salud.
  • Están mucho más sabrosos, notándose especialmente en la intensidad de sabor de las frutas y verduras que se pueden consumir sin cocinar.

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