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La obsolescencia programada es diseñar planificando el fin de la vida útil de un producto a propósito, de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante durante la fase de diseño del mismo, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible por diversos procedimientos, por ejemplo por falta de repuestos. El consumidor se verá obligado a comprar otro nuevo que lo sustituya.

Para explicar lo que es de forma gráfica conviene citar estos dos históricos ejemplos:

La bombilla y las medias de nylon son un ejemplo de obsolescencia programada.

 

Bombilla en parque de bomberos Livermoore sin obsolescencia programadaEn 1972 alguien se dio cuenta de que una bombilla de una estación de bomberos del condado de Livermoore (California), llevaba usándose desde 1901. Aunque en la actualidad, su eficiencia lumínica ya no es buena, aún puede verse funcionando a través de esta webcam. Sin ninguna duda, esta famosa bombilla estaba diseñada para durar. ¿Por qué las bombillas actuales no? Poco a poco, con la conciencia social y la elección de un consumo responsable, la industria se ve obligada a fabricar fuentes de luz más eficientes y de larga duración como las bombillas LED (Light Emitting Diode), de las que ya hablaremos en otra publicación de este blog.

El caso de las medias de nylon fue otro claro ejemplo de obsolescencia programada. En 1939 la empresa Du Pont fabricó las famosas medias de nylon que no se rompían. Este lanzamiento revolucionario tuvo gran éxito entre sus compradoras. El empresario pronto se dió cuenta de que con tal avance perdería muchas ventas así que cambió el nylon por un material más débil con el que fabricar las medias para que éstas se rompieran con más facilidad. De esta manera obligaría a la gente a seguir comprando.

Teléfonos móviles creados con obsolescencia programada

Para un empresario codicioso, no hay mejor negocio que sacar al mercado un producto y que éste tenga una vida útil planificada en una sociedad de consumo despilfarradora, educada por la publicidad agresiva del comprar, tirar y comprar. Teléfonos móviles, cartuchos de tinta de impresoras, vehículos y hasta lavadoras están planificados para tener una duración determinada y que el consumidor tenga que cambiarlos por otros desechando los que se quedan obsoletos, y no solo por capricho o por que se quedasen pasados de moda.

Ni que decir tiene que este tipo de comportamiento social y empresarial es totalmente anti ecológico y nefasto para el medio ambiente.

Fuentes:

www.naukas.com

www.obsolescenciaprogramadayconsumo.blogspot.com.es

www.wikipedia.org

 

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